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El imponente castillo templario que ha sido un lugar estratégico desde el siglo X


Los templarios vuelven a estar de moda por su interés histórico y, ahora, por las fiestas con las que se les recuerda. Los caballeros templarios deben el nombre a que residieron en los restos del antiguo Templo de Salomón (Orden de los Pobres-Compañeros de Cristo del Templo de Salomón), en Jerusalén, de donde se trajeron sus conocimientos iniciáticos. Se dice que fueron los inventores de las letras de cambio. Su origen está en tierras pirenaicas. La Corona de Aragón (la unión del reino de Aragón y el condado de Barcelona) se creó bajo el mando de Ramón Berenguer IV, caballero templario.

Los últimos maestres fueron quemados vivos en 1314 en Francia, pero la leyenda se mantuvo, así como la fama de los lugares por los que pasaron. Quedan numerosos enclaves donde seguir esta historia, entre ellos los castillos de Monzón (Huesca), Ponferrada (León), Peñíscola (Castellón), Montalbán (Toledo), Jerez de los Caballeros (Badajoz) -donde fueron degollados los últimos templarios españoles-, Caravaca de la Cruz (Murcia) o Miravet (Tarragona).

De los más de cien castillos templarios, seguramente el de Monzón es el que tiene más historia. Este Monumento histórico-artístico nacional fue en un principio torre musulmana, tomada por los cristianos en 1089 y cedida al Temple en 1143, quienes la engrandecieron con murallas, torres y caballerizas. Desempeñó un papel muy importante en la expansión de la Orden en Aragón, Cataluña y, más tarde, en el resto de España, ayudando a repoblar tierras arrebatadas a los árabes (en las Navas de Tolosa, 1212, participaron muy activamente).

En el castillo de Monzón pasó Jaime I el Conquistador su niñez. Tuvo infancia complicada-y fue pasando de mano en mano por intereses políticos. Guillem de Montedron, tras la muerte del rey Pedro II de Aragón en la batalla de Muret, fue a hablar a Roma con el Papa Inocencio III para reclamar al infante Jaime, que estaba retenido por el cruzado Simón de Monfort. Lo consiguió y se lo llevo para ser educado por la Orden del Temple en el castillo de Monzón (permaneció toda su vida al lado del monarca). La fortaleza, situada en lugar difícil de conquistar, ha sido lugar de interés estratégico desde el siglo X al XX.

En 1117 -tras abandonar Monzón- Jaime I ascendió al trono (fue rey durante más de sesenta años). Batalló y venció, de ahí su apodo. En 1309, con la orden de disolución del temple, el castillo fue asediado por el ejército de Jaime II hasta su capitulación. Durante la guerra de los segadores sufrió dos asedios -1642 y 1643- hasta ser tomado por las tropas reales.

La fortaleza tuvo guarnición hasta el siglo XIX, restaurándose sus murallas, sobre todo en el XVIII. Durante la Guerra de la Independencia fue tomado por los franceses y recuperada en 1814. Hoy día es un ejemplo de arquitectura, tanto militar como moderna, y en su interior hay un Centro de Interpretación de la Orden del Temple.


Homenaje en Monzón a Jaime I y Guillen de Montredon, Maestro de la Orden del Temple en la Corona de Aragón y tutor del rey Jaime I

La fiesta templaria

Durante tres días (17 al 19 de mayo) Monzón retrocederá a los años de esplendor de la Edad Media y los templarios se reunirán para recibir al rey y al maestre Guillen de Montredon. Cientos de caballeros templarios con capas blancas y cruces rojas, un campamento -donde se reproducirá cómo era la vida entonces- con más de cien puestos, jaimas medievales con artesanos, desfiles, talleres para adultos y niños… llenarán el casco histórico en una fiesta que está declarada de interés turístico de Aragón y que viene celebrándose desde el año 2010.

En el mercado medieval se podrán obtener vestidos, instrumentos musicales, metales, joyería, aprender escritura, cestería, vidrio… Y luego está la rica cocina medieval con una gastronomía que aún se conserva en parte como productos de la matanza del cerdo: chorizos, longanizas, tortetas, judías caparronas (originales de Monzón), pasteles templarios, dulces…

Todo comenzará con un gran desfile templario en la noche del viernes día 17. El sábado día 18 habrá danzas medievales, la salida de las tropas al encuentro del rey, mercado, enfrentamientos entre aragoneses y castellanos, recordando la lucha por la tutoría del entonces infante. El domingo por la mañana será el momento de los espectaculares torneos donde lucharan los mejores caballeros, tal como se hacía en los siglos XII y XIII, que terminarán con la clausura y la lectura del rey Jaime I a Monzón y la interpretación del himno.



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