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Miles de personas han emprendido en los últimos meses la peregrinación hasta el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, en Cantabria. Unos movidos por la fe, otros por la historia, el arte o la naturaleza, cualquier razón es buena para realizar el Camino Lebaniego, declarado Patrimonio de la Humanidad. Sus orígenes se pierden en el tiempo. Las primeras referencias escritas aparecen en el siglo XIV y XV, cuando el Papa Julio II otorgó el jubileo perpetuo a quienes llegaran al monasterio lebaniego para venerar la reliquia del Lignum Crucis, el mayor fragmento de la cruz donde fue crucificado Jesús que se conserva en el mundo. Pero lo cierto es que desde el siglo XI, cuando los peregrinos caminaban a Santiago de Compostela, ya hubo quien realizó la sagrada ruta. Un camino que oficialm...