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Pequeños pueblos de Aragón donde este verano se pueden ver joyas del gótico poco conocidas


El gótico dejó una huella imborrable en el patrimonio cultural de la Comarca Campo de Daroca (Zaragoza). En los siglos XIV y XV se abrieron en Daroca varios estudios y talleres de pintura, lo que coincidió con la llegada del pintor Bartolomé Bermejo, el mejor pintor español del siglo XV. Tanta fue la obra que se le encargó que necesitó la ayuda de otros compañeros de generación, como Juan de Bonilla, Martín del Cano o Blasco de Grañén. Fruto de esta colaboración y de este momento tan prolífico, surgen una serie de retablos que adornan las iglesias de diversos pueblos y que durante este verano se podrán visitar con un calendario y horario estable de apertura.

Del 5 de julio al 1 de septiembre, la Comarca Campo de Daroca (Zaragoza) organiza ‘Viaje al gótico’ para conocer tesoros de iglesias que suelen estar cerradas fuera del horario de culto durante gran parte del año.

El ‘Viaje al gótico’ puede plantearse con tres rutas, agrupadas por proximidad: Lechón, Villadoz y Villarroya del Campo; Torralbilla, Langa del Castillo y Retascón, y Cubel. Siete pueblos a los que habría que añadir Daroca, capital de la comarca, y Anento, un pequeño pueblo donde está el retablo de San Blas, de la Virgen de la Misericordia y de Santo Tomás Becket, una espectacular obra realizada por el Maestro Blasco de Grañén.

El viaje puede empezar en Daroca, con su rico patrimonio histórico-artístico. Durante toda la Edad Media fue una de las ciudades aragonesas más relevantes. En la iglesia románico gótica de San Miguel se conserva un espléndido mural del primer período del gótico. Y en la Basílica Parroquial de Santa María destaca la Capilla de los Corporales, que se empezó por encargo de Juan II de Aragón y se terminó con el Rey Católico, donde pudo trabajar el escultor darocense Juan de la Huerta y Pere Johán, que trabajaba en el retablo de La Seo de Zaragoza. De Bartolomé Bermejo se conservan una magnífica predela y varias tablas en el Museo Colegial. Pintores como Juan de Bonilla, Juan y Jaime Cardiel y Juan de Brucelle, entre otros, también pintaron en Daroca.

La siguiente parada será Anento, donde se conserva el único retablo completo del famoso pintor Blasco de Grañén, excepcional por su tamaño. A poca distancia, en la iglesia de Lechón, se encuentra un banco o predela atribuida al propio Bermejo y a Martín Bernat y Miguel Ximénez, tres de los pintores más reconocidos de la Escuela Aragonesa.


Retablo dedicado a San Blas, en Torralbilla

El viaje puede continuar en Villadoz para apreciar un pequeño retablo dedicado a la Virgen, obra de los maestros Miguel Ximénez y Juan de Bonilla. Y desde allí hasta Villarroya del Campo, donde destaca un sorprendente retablo de cinco calles y treinta y una tablas dedicado a la Virgen y a las Santas Justa y Rufina, además del retablo de San Bartolomé, procedente de la ermita del mismo nombre. Más pequeño, pero igual de especial, es el retablo de la localidad de Torralbilla, dedicado a San Blas, pintado también por Juan de Bonilla.

En Langa del Castillo, la iglesia de San Pedro cuenta con un impresionante retablo dedicado a su titular, pintado por el llamado Maestro de Langa, Martín del Cano, colaborador asimismo del Maestro de Retascón en el Retablo de la Virgen de este último municipio (Retascón) de la margen derecha del Jiloca.

Por último, Cubel. Allí se encuentra el encantador Retablo de la Virgen de los Ángeles, atribuido a Martín del Cano, y procedente de la ermita local de la Virgen de Guialguerrero.



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