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Después de un último baile de más de 3 horas, Rafael Nadal se despidió de Roland Garros con una derrota, por primera vez en sus 19 participaciones, en una primera ronda ante Alexander Zverev por 6-3, 7-6 (7-5) y 6-3. Luchó en la pista pero ante el número 4 no pudo aguantar el ritmo. Salió triste pero orgulloso anunciando que iba a volver en los Juegos Olómpicos de París este verano.
Era día de gran final, no de primera ronda como deparó el sorteo de Roland Garros. El partido más esperado del torneo y quizás de sus 128 años de historia. La Philippe Chatrier explotó cuando el ‘speaker’ anunció la presentación de Nadal. La ovación del público casi apaga su voz. Los gritos de “¡Rafa! Rafa!” Resonaban en en la central, cerrada por la tormenta de lluvia que caía en el exterior.
Igual que pasó en 2022 en el partido con Zverev seque se jugó bajo el techo. El recuerdo de aquel mal día debe pasar por la cabeza del alemán que se rompió el tobillo en semifinales después de 3 horas y 13 minutos de batalla con 7-6 (8) y 6-6 para el balear.
Nadal empezó sacando. Su dejada chocó en la red. Ese primer punto y los tres siguientes cayeron para el alemán. No era el mejor inicio. El “¡Oh!” de decepción de los 15.000 resonó en una gradas hasta la bandera. Todos volcados con el campeón de 14 títulos al que, minutos antes, se presentó cantado, uno a uno, desde el primero de 2005 hasta el último en 2022, todos sus títulos. Añadido a los éxitos del balear en sus 22 Grand Slam, las 5 Copa Davis y los dos oros olímpicos, mientras Nadal escucha, vestido con camiseta y bambas color azul cielo de esperanza, listo para el último baile o el penúltimo como se oía por los altavoces.
Jugar contra una estatua
Zverev ya dijo que no saldría a jugar contra esa estatua que preside Roland Garros. La presión del ambiente la tiene asumida. Lo dijo tras saber que el sorteo le había emparejado a Nadal. “Entraré concentrado para enfrentarme al mejor Nadal”, aunque sabía que el español no está en su máximo nivel desde hace dos años por la lesiones y solo lleva jugados ocho partidos en tierra este año.
El primer ‘break point’ (15-40) llegó en el cuarto juego. Explosión de júbilo en las gradas. Trompetas y tambores para celebrarlo pero Zverev aguanta el pulso y supera la situación con cuatro golpes ganadores incontestables, apoyado en su saque y su poderosa derecha.
Al ritmo del ‘bela ciao’
“¡Alexander!”, gritaba un espectador aprovechando el silencio del momento. Nadal sabe que le toca a sufrir. Esta vez tiene los pronósticos en contra. Llegaba el momento a Nadal de darlo todo y “dispusto a morir”. “Vamos Rafa”, le animan, pero Zverev mantiene la ventaja (4-2, 5-3). Pero en el siguiente juego y al tercer ‘break point’ el tenista alemán acabó con la resistencia de Nadal para apuntar el primer set en 50 minutos.
Nadal no se rendía. “’Vamos, vamos”, le animaban desde su palco después de logar su primer ‘break’ en el segundo set (2-3) y adelantarse 4-2. La central es una caldera. Suena el ‘bela ciao, bela ciao’ en las gradas para animarle. Adrenalina a tope para Nadal que se coloca 5-3. Zverev salva la situación con su saque y con cuatro restos espectaculares igualar el marcador con un nuevo ‘break’ (5-5), salvar en el siguiente juego dos ‘break points’, con dos ‘’aces’.
Djokovic y Alcaraz, espectadores
Nadal aguantó para forzar el ‘tie break’. Llega la hora de la verdad. 12 puntos a cara o cruz, a muerte. Y en el palco Novak Djokovic y Carlos Alcaraz viendo en directo la batalla. La igualdad es máxima (1-1, 2-2, 3-3) pero Zverev tomó ventaja de 5-3 para lograr el punto definitivo (7-5) con un primer saque a más de 200 km/h.
Las caras del palco de Nadal reflejaban la imposibilidad de la ansiada proeza. Pero en la pista Nadal seguía su lucha, decidido a aguantar hasta que el cuerpo le dijera basta. Logróun nuevo ‘break’ (2-0) para empezar el tercer set. Pero el rostro sudoroso del 14 veces campeón en París mostraba cansancio. Resopla. Las baterías de su cuerpo empiezan a estar bajas. Sus golpes pierden fuerza, sus piernas empiezan a estar pesadas.
Zverev iguala a dos y aunque Nadal le arrebató el siguiente juego el alemán ya no dejaría escapar la victoria para imponerse tras una batalla de 3 horas y 5 minutos.
El tenista alemán, respetuoso, le ofreció la mano en la red, mientras la ovación a Nadal le acompañaba. El alemán agradeció su carrera y marchó para dejar a Nadal que hablara en la pista entrevistado por Cedric Pioline. “Era dificil estar aquí, no estuve seguro de venir hasta el último momento. Me cuesta describir en palabras lo que siento. Gracias a todos”. Serio pero tranquilo explicó sus dificultades para afrontar el torneo. “las condiciones no eran las mejores. Sabía que o estaba al 100%”, decía mientras anunciaba que volverían a verle dentro de unos meses en Roland Garros dispuesto a jugar los Juegos Olímpicos.
Sinner empieza fuerte
Horas antes y en la Suzanne Lenglen, la segunda central de Roland Garros, bajo el nuevo techo cubierto, Jannick Sinner debutó para deshacerse del estadounidense Christofer Eubanks en menos de dos horas por 6-3, 6-3 y 6-4. El italiano que se retiró en Madrid con problemas en la cadera y no jugo en Roma, se ha mostrado implacable. El italiano, último campeón del Open de Austrlia y segundo cabeza de serie en París, dio la sensación de haber superado sus molestias para optar al título y, si lo consigue, desbancar a Novak Djokovic del número 1 mundial, que este martes debutará “con las expectativas bajas, pero con muchas esperanzas“, como ha dicho a su llegada a París.
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