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La verdad de los ‘destinos de riesgo’: ¿cuántos turistas van a Afganistán, cuánto cuesta el viaje y el seguro?

El Paisaje cultural y vestigios arqueológicos del Valle de Bamiyán, a 180 km al noroeste de Kabul (Afganistán), donde tres turistas españoles fueron asesinados el viernes 17, es un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2003 y, aunque parezca mentira, también un objetivo para muchos turistas. A ese lugar árido y lejano viajaron 7.000 personas en 2023, atraídas quizá por los famosos conjuntos monásticos, santuarios budistas y edificios fortificados de época islámica que merecieron la consideración de la Unesco.

La provincia de Bamiyán apareció en todos los telediarios en 2001, porque allí estaban los Budas gigantes de 1.500 años de antigüedad (una estatua de 55 metros de altura y la otra de 38 metros), destruidos en aquel momento por los talibanes. Ahora la situación parecía diferente. El mes pasado, los talibanes abrieron un instituto de turismo y hotelería respaldado por el gobierno para fortalecer la infraestructura turística del país. Querían turistas. Los datos de los últimos años eran buenos: en 2021 visitaron el país 700 extranjeros; en 2022, 2.300; en 2023, los 7.000 citados.

El turismo en Afganistán cayó a mínimos tras la invasión soviética de 1979 y la violencia posterior. Pero tras la retirada de Estados Unidos y el regreso de los talibanes al poder comenzó la reconciliación con el turismo, seguramente en busca de divisas y de una mejora de su imagen. El país se había convertido en un destino de nicho pero relativamente común -afirma un conocedor del sector- entre un grupo de viajeros expertos que ya han estado en casi todo el mundo y buscan otros destinos, sitios difíciles, paisajes y monumentos nuevos lejos de las aglomeraciones y el sobreturismo.

En España hay pocas agencias que lleven a viajeros a estos destinos. Entre ellas, la que contrataron los españoles, Against the Compass Expeditions, empresa fundada por Joan Torres, experto en destinos extremos, «viajero realmente fuera de lo común», según su Instagram, que al parecer no estaba en esta ocasión al frente del grupo atacado por el Estado Islámico. En su página web ofrecen un viaje de 10 días a Afganistán en octubre, con Torres como guía, por 2.750 euros. En la misma web se dice: «Antes de que los talibanes tomaran el control del país en el verano de 2021, el país atravesaba una guerra civil. Ahora que ya se han ido los estadounidenses y que el ejército afgano ya no lucha contra los talibanes, el país es seguro por fin, desde el punto de vista turístico».

Además de Against the Compass Expeditions hay otras agencias que operan en la zona. Por ejemplo, Last Places. Joan Riera, experto en destinos, estaba estos días en Kabul con otro grupo. En su web se ofrece un viaje a Afganistán del 30 mayo al 10 junio de 2024 (12 días, 11 noches) a partir de 3.970 euros. Otra agencia, Trekking y Aventura, propone en su web un viaje a Little Pamir y al corredor de Wakhan (23 días, 22 noches) a partir de 4.200 euros por persona.

Aníbal Bueno, cofundador de Last Places, como otros viajeros especialistas en destinos poco convencionales se quejan ahora de cómo desde internet acusan dde imprudencia a las víctimas. «Aprendimos que no debemos juzgar la forma de vestir de una mujer ni decir que merecía una agresión sexual por ello. Quizá ahora tendríamos que entender que nadie merece lo que ha ocurrido por decidir viajar a un país. Eliminemos la culpabilidad de las víctimas», escribió en Twitter.

Un seguro por 80 euros

En la web del Ministerio de Asuntos Exteriores se dice claramente que «se recomienda no viajar bajo ninguna circunstancia a Afganistán». Y se añade: «tras la toma del poder en Afganistán por el movimiento talibán en 2021 la situación de seguridad sigue siendo preocupante». Pero lo cierto es que el turismo que llena hasta la bandera las ciudades o monumentos más conocidos del mundo también llega a sitios a esos sitios a los que, oficialmente, se desaconseja viajar. Por ejemplo, Afganistán. Alfonso Calzado, CEO de IATI Seguros, empresa especializada en seguros para viajes independientes, añade otros destinos ‘sorprendentes’ en los que es posible encontrar turistas, algunos españoles: Pakistán, Somalia, Sudán, Siria e incluso Corea del Norte.

IATI había asegurado a dos de los fallecidos en el atentado de Bamiyán y a un herido. Calzado asegura que Against the Compass Expeditions es uno de sus clientes habituales, y que en su web se contratan entre cincuenta y cien seguros al año para este destino. Cada uno de esos seguros cuesta entre 80 y 90 euros, y se reserva a través de la web, como sucede con cualquier otro lugar del mundo. El seguro incluye los gastos médicos de asistencia por enfermedad o accidente y la repatriación del fallecido, herido o enfermo.

Dice Calzado que la repatriación más cara que ha gestionado costó 300.000 euros e incluyó un avión privado medicalizado desde Filipinas que además tenía que volar a solo 500 metros de altura para evitar la presión. La mayoría de las repatriaciones son más baratas, porque basta con quitar tres filas de un avión convencional y montar allí una pequeña sala medicalizada. En cuanto a los cadáveres, es difícil precisar el precio, aunque suele oscilar entre 10.000 y 20.000 euros. Iati es una correduría que trabaja con Axa Seguros, que es la encargada final de tramitar este caso.



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