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Seis joyas de Madrid que muchos turistas no conocen, según Lonely Planet


A Igor Gonzalo, de 41 años, le regalaron una cáIntermara réflex con nueve años. Desde entonces no ha dejado de hacer fotos, de recorrer el mundo y de hacer exposiciones con sus imágenes (el Voyage Photo Tour ya lleva nueve ediciones). Un día le llamó Lonely Planet. «La única estrategia en este negocio es no rendirse nunca, seguir haciendo cosas. He mandado muchas propuestas de reportajes a revistas, pero nunca era el momento. A base de hacer cosas, exposiciones que no daban dinero, imagino que en algún momento alguien me vio y decidió que podía tener el perfil de hacer cosas».

Igor, que reside en Burgos, recibió un correo electrónico, tuvo una entrevista e hizo una prueba. «Todos los autores tenemos que hacer una prueba -explica-. También hay un libro de estilo de casi doscientas páginas. Yo había usado como viajero guías de Lonely Planet, así que conocía el estilo. Por ejemplo, no se habla en primera persona, para mantener la objetividad, la imparcialidad». De ahí surgió la primera guía, la de Castilla y León. Luego vino la de Extremadura y ahora acaba de publicarse la de la Comunidad de Madrid, incluida Madrid capital.

«El trabajo de campo y de escritura lleva medio año, más otro medio año de selección de fotos, correcciones, maquetación… Generalmente hago un primer viaje de toma de contacto, una semana, y luego suelo hacer un viaje en torno a un mes, muy planificado, muy documentado, que puede cambiarse sobre la marcha. Trabajas de sol a sol, más las visitas y fotos nocturnas. Luego, siempre vuelves para alguna cosa concreta, para una fiesta, para una foto que no termina de convencerte, para algún monumento concreto. En el caso de Madrid hice media docena de viajes a la capital, de seis días, y luego dos viajes de nueve días al norte y al sur, más varias escapadas de dos o tres días para cubrir San Isidro, el día del Orgullo y otras cosas».

Dice Igor que Madrid es quizá la ciudad más conocida o fotografiada de España, pero en cambio la región le parece un mundo poco conocido fuera de la región, e incluso por muchos madrileños. Por eso, le pedimos seis lugares que merecen ocupar un lugar destacado en la guía y que seguramente no forman parte de la agenda de los turistas españoles y extranjeros cuando visitan la capital. Esta es su selección: tres sugerencias urbanas y tres en la Comunidad.


Real Basílica de San Francisco el Grande


Belén Díaz

En la capital

«Iglesias poco conocidas. Ahí pondría la Real Basílica de San Francisco el Grande, de estilo neoclásico, con lienzos de Goya o Zurbarán, así como por su impresionante cúpula, que es una auténtica barbaridad. Casi se me caían las lágrimas. Cuando entré estaba sonando el órgano. Pocas veces la visitan los turistas, pero es una brutalidad de lugar. Luego está la iglesia de San Antonio de los Alemanes, un poco más popular, del siglo XVII. Son dos joyas religiosas imprescindibles».

«Museos poco conocidos. El tiempo de los turistas se consume entre el Prado, el Thyssen, el Reina Sofía, el Círculo de Bellas Artes… Pero hay dos museos que son dos joyas que hay que ver. Uno de ellos es el Museo Arqueológico Nacional, detrás de la Biblioteca, imprescindible para cualquiera que le guste la historia y la arqueología. Además, arquitectónicamente, es un edificio precioso. Y luego el Museo de la Fábrica de Moneda y Timbre, detrás del Retiro. Es una belleza. Cuenta la historia de cómo hemos pagado desde que no había monedas. Es una pena que en muchos de stos museos haya salas que están cerradas porque no hay personal para vigilarlas. Pasa en todos los museos nacionales».

«La ciudad que no se ve. En la estación de Metro de Chamartín hay una exposiciòn de trenes históricos, en la de Chamberí es como volver al Madrid de los años 50 y 60. Hay estaciones con accesos históricos, que han vuelto a la vida, como la de Gran Vía, y otras donde se han rodado series y películas. Las hay dedicadas a la música, como Ópera, otras donde hay grabados de Goya, o la de Mingote (Rubén Darío). Es una ciudad que no siempre se ve, muy bonita. Y lo mismo ocurre con la cantidad de marcas de cantería que explican la historia de Madrid. Por ejemplo, el sol que hay grabado en la entrada de la Puerta del Sol. Al entrar desde la calle Alcalá, está cincelado en una losa de granito, dando la bienvenida a los que por allí entran. También son curiosas las muescas de metralla que hay en una verja del Jardín Botánico».


La muralla de Buitrago del Lozoya


JFA

En la Comunidad

«La Sierra del Rincón, con todas las carreteras secundarias que hay por allí. Me encantan las carreteras bellas, que ayudan a disfrutar del viaje, los miradores, los pueblos serranos de piedra y pizarra, hasta llegar a la reserva del hayedo de Montejo, que es una preciosidad en todas las estaciones».

Zona de la carrera espacial. Madrid fue uno de los tres puntos donde se siguió el viaje del hombre a la Luna. Hay dos lugares en la zona suroeste que merecen la pena, el Museo Lunar de Fresnedillas de la Oliva, que es para todas las edades y merece la pena. Los niños pueden participar en una simulación de cómo se lanza un cohete al espacio. En Robleda de Chavela, antes de llegar al pueblo, están las antenas gigantescas de la Nasa. La estación no se puede visitar desde el Covid, pero las antenas permiten disfrutar de un viaje onírico al espacio».

Pueblos singulares. Los madrileños los conocen, pero muchos de los que vienen de fuera seguramente no. Buitrago del Lozoya y Patones de Arriba, dos pueblos preciosos.



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